Hola, WAT!

¿Cómo aprenderán nuestros sucesores el oficio de desarrollador de software?

“Hello, World!” es la frase que se suele usar para probar un lenguaje de programación. Es el primer programa que escriben los estudiantes y sirve para comprobar que todo funciona.

Aquí lo tenemos en JavaScript:

console.log("Hello, World!");

Y aquí en Brainfuck:

>++++++++[<+++++++++>-]<.
>++++[<+++++++>-]<+.
+++++++..
+++.
>>++++++[<+++++++>-]<++.
------------.
>++++++[<+++++++++>-]<+.
<.
+++.
------.
--------.
>>>++++[<++++++++>-]<+.

Todos (o casi todos) hemos escrito algún “Hello, World!” en algún lenguaje de programación. Es un rito de iniciación, una forma de decir “¡Hola, mundo! Estoy aquí y puedo hacer cosas con esta máquina”. Pero ahora, en medio de esta revolución agéntica que estamos viviendo, con la IA poniendo patas arriba nuestro mundo (“¡Hola, mundo!”), ¿qué pasará ahora con este rito? ¿Cómo aprenderán nuestros sucesores el oficio de desarrollador de software? ¿Qué lenguaje usarán para decir “¡Hola, mundo!”? ¿Qué herramientas y entornos de desarrollo tendrán a su disposición? ¿Qué paradigmas y conceptos serán relevantes para ellos?

Antes de la IA este oficio tenía un punto de “artesanía”, una relación directa entre el desarrollador y la máquina. Ahora esa relación se está transformando. La IA puede generar código, sugerir soluciones y automatizar tareas. Pero, ¿qué significa esto para el aprendizaje y la práctica del desarrollo de software?

Yo aprendí a amar esta profesión a base de cabezazos, de frustración y de satisfacción al ver que mi código funcionaba. Aprendí a leer documentación, a buscar soluciones en foros y a colaborar con otros desarrolladores. Aprendí a escribir código limpio, eficiente y mantenible. Aprendí a pensar como un desarrollador. ¿Cómo van a aprender todo esto nuestros sucesores?

Demasiadas preguntas y pocas respuestas. Al menos por ahora… al menos para mi. Pero me gusta pensar que, aunque cambien los lenguajes y las herramientas, el espíritu de “Hello, World!” seguirá vivo: la curiosidad, la creatividad y la pasión por aprender y crear cosas nuevas. Se perderán cosas por el camino, seguro. Pero también se ganarán otras. Y eso es lo que hace que este oficio sea tan emocionante y desafiante.

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