¿Cómo he llegado aquí?

¿Cómo he llegado hasta este momento? ¿Por qué me dedico a desarrollar software? ¿Cómo una mala decisión ha moldeado toda mi vida hasta este momento?

Es una buena pregunta: ¿Cómo he llegado hasta este momento? ¿Por qué me dedico a desarrollar software? ¿Qué me llevó a elegir este camino? Y podría tener una respuesta aún mejor, algo como: “Siempre fue mi pasión, desde pequeñito lo tenía claro”. Pero la verdad es que no fue así.

El camino que me llevó a dedicarme a esta profesión empezó con una mala decisión (o quizá buena, según se mire). Mi personalidad post-adolescente (vagancia, pasotismo, rebeldía…) me llevó a no seguir estudiando después de acabar el bachillerato. Decidí tomarme un año sabático.

Por suerte, mi padre decidió que no me iba a dejar perder el tiempo y me obligó a trabajar en un bar del pueblo (Los Barrios, Cádiz) durante el verano. Allí aprendí muchas cosas, pero sobre todo aprendí a trabajar y a ser responsable. Y también aprendí que no quería pasar el resto de mi vida tomando comandas, sirviendo cafés, fregando platos, recogiendo mesas, limpiando el local… Así que rápido como un rayo decidí volver a estudiar y me matriculé en un ciclo formativo de informática (Ciclo Formativo de Grado Superior en Desarrollo de Aplicaciones Informáticas: un nombre muy rimbombante para un ciclo en el que te enseñaban algo de base de datos, su poquito de C++ y una pizca de Visual Basic).

Antes de eso ya me gustaban los ordenadores y la tecnología, claro, pero no tenía ni idea de lo que era la programación. Y tampoco me importaba mucho. Pero poco a poco fui descubriendo el mundo del desarrollo de software y me fui enganchando. Me di cuenta de que me gustaba crear cosas, resolver problemas y aprender constantemente.

Lo que aprendí en el ciclo (que, si conocéis un poco el nivel de la FP en España, no fue mucho) me llevó a quedarme trabajando en la misma empresa donde hice las prácticas. Allí, aunque aprendí mucho, me di cuenta de que quería más. Quería aprender más, crecer más y enfrentarme a retos más grandes. Fue entonces cuando me metí de lleno a indagar por mi cuenta sobre algo que estaba muy “de moda” en aquella época: HTML, la web semántica, CSS y los estándares web.

Toda esa auto-formación (llegué incluso a mantener un blog donde esribía sobre esos temas) me llevó a conseguir un trabajo en una empresa que se dedicaba al desarrollo web aquí en Sevilla. ¿Por qué Sevilla? Porque por aquel entonces tenía una novia que vivía allí y yo quería irme a vivir con ella.

A partir de ese momento, en 2006, marco como oficial mi periplo en este mundillo del desarrollo de software. Desde entonces he trabajado en varias empresas, he aprendido de grandes profesionales y he tenido la suerte de poder dedicarme a lo que me apasiona.

Es curioso como una serie de hechos aislados (un año sabático, una novia en Sevilla…) han moldeado mi presente. Y es que la vida es así, una serie de decisiones y circunstancias que nos llevan por caminos inesperados. Pero lo importante es que he llegado hasta aquí, y estoy contento con ello.

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